En
este mundo nadie se salva de ser uno mas.
Nacemos
impregnados en costumbres, en culturas, simbologías y “guías de sensaciones”.
Es
que en este mundo todo tiene su manual. Nada es librado a la suerte. Nada es
librado a la imaginación, o por lo menos eso pretenden. Las reglas están
grabadas en las cabezas y hasta en los corazones. La gente vive con miedo a
romperlas, la gente vive con miedo a lo que los manuales dicen que hay que
tenerle miedo. Yo personalmente tengo miedo a contagiarme de eso. Tengo miedo a
terminar creyendo que hay una fórmula para ser feliz, y que es algo común en
todos. Tengo miedo a ese “común”. ¿Quién pone las reglas en este mundo?
¿Quién las cumple? Vivimos en una época en donde los “escritores de reglas” son
los primeros en romperlas. ¿Por qué hay tantos “no” y tan pocos “si”? ¿La gente
no sería más feliz si dejara de pensar en lo que alguien alguna vez dijo que
estaba mal o que estaba bien? ¿Quién es quién para definir que está mal y que está
bien? Quizás el problema radica en que la cultura del bien y el mal nos es
impuesta, y no se cuestiona. ¿Por qué no imponemos valores para que cada uno
justifique su comportamiento? Porque en este mundo rinde mas la cabeza que el
corazón. Lo lucrativo es el bien soberano. Los sentimientos, las sensaciones,
ocupan un segundo lugar junto con el arte, el juego, el ocio. Se me hace
difícil creer que existen ojos que prefieren contemplar billetes antes que una
noche estrellada o la sonrisa de alguien. Lo peor es que nadie es inmune a esos
placeres. Como acariciar un perro, hacer sonreír a un niño, jugar en un parque.
Esas cosas que para todos no dan nada, pero todos sabemos que dejan mucho. Lo
que pasa es que la gente se las censura, porque no lucran. Por eso la pintura
nunca va a tener la misma fuerza que las matemáticas. Porque en una de esas
guías que llevamos bajo el brazo desde siempre, dice que perdemos el tiempo.
Solo unos pocos ven, que perder el tiempo puede dar paso a lo mejor que
te vaya a pasar en la vida. De momentos “perdidos” surgen creaciones. Yo
quiero, "perder" mucho tiempo, es más, todos deberíamos perder más
tiempo. Abandonar la cómoda necesidad de alguien o algo que nos diga “por ahí
vas bien” para no estar perdidos. ¿Pero qué es tan malo estar perdido? ¿Por qué
tenemos que sufrirlo? Estar perdido se disfruta, es una búsqueda constante de
uno, se basa en probar cosas que queremos para nuestra vida para poder elegir
que hacer con ella.
Todos
tenemos la oportunidad de perdernos y encontrarnos. El problema está en que
nadie quiere perderse, y se aferran a la orilla de donde saben que están a
salvo. Naufragar es algo a lo que pocos se animan. El gran error es convencerse
de que 8 horas en un lugar te van a dar un labrador champagne y un tv plasma, y
eso va a hacerte sentir feliz y realizado. La felicidad no es lo que ellos
dicen que te va a llevar a ella, es ella en sí. Mucha gente pasa la vida buscándola
cuando la tiene al alcance de la mano, pero no fue lo suficientemente valiente
tomarla. Queremos mirar tan lejos que perdemos el foco de lo que estamos
buscando.
Deshacernos
de esas odiosas voces que nos dicen que no podemos, que tenemos que complicarlo
mas, que no es debido, que fulano lo dijo, que mengano lo prohíbe. Nadie es
nadie para prohibir a nadie. Y créanme que si existe un Dios que a todos ama,
estoy segura que le encanta saber que hay gente que tiene sexo, hace el amor, y
toma café. Pero sobretodo que piensa, y decide. Acostumbremos nuestras cabezas
a pensar. Cuestionemos aunque nunca tengamos respuestas.
Seamos
felices con lo que queramos ser, vivamos bajo nuestras propias reglas.

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